La pizza

La pizza es probablemente el plato más común en la carta de cualquier restaurante italiano. Se trata de un pan plano horneado, habitualmente de forma redonda, elaborado con harina de trigo, sal, agua y levadura, cubierto con salsa de tomate y queso.

La pizza

Existe una gran cantidad de variedades según el formato del pan, la forma de cocinarlo y la combinación de diferentes ingredientes.

Esta deliciosa receta es muy antigua y tiene su historia. Sigue leyendo para conocer el auténtico origen de la pizza.

El origen

La pizza es uno de los platos más conocidos y demandados en el mundo hoy en día. Su aparición se remonta a miles de años atrás.

Algunas personas dicen que su invención tuvo lugar en Grecia, otros en Egipto y otros que en el Norte de África. Así que quién inventó la pizza podría estar menos claro de lo que parece.

Lo cierto es que existen diferentes versiones. La más certera es la que se refiere a esta invención hace más de 2.000 años en el sur de Italia.

Entonces se consumía un tipo de pan plano recién horneado, una versión muy cercana de lo que es hoy este producto.

Está claro que sin la certeza de quién inventó la pizza, los italianos son sin duda los grandes maestros y el pueblo que la popularizó por todo el mundo.

Gracias a esta expansión, la pizza dejó de ser hace mucho tiempo un patrimonio italiano para convertirse en un patrimonio universal y más que un alimento es ya un ingrediente de la cultura social.

Se asocia a diferentes eventos y existen restaurantes especializados con diferentes características en muchísimos países.

Si queremos indagar en quién inventó la pizza tendremos que remontarnos a principios del siglo XVI en Pompella y Nápoles. Fueron las primeras ciudades de Italia donde se encontraron algunos vestigios de alimentos similares a lo que se conoce hoy como la pizza.

Se deduce por ello que allí se consumía una especie de pan recién sacado del horno de un fogón de leña.

Se aderezaba con un poco de ajo, aceite de oliva, queso hecho con leche de búfala, romero y otras especias locales. Más parecido a la focaccia.

La famosa pizza común es una masa de harina con levaduras que se cocina en un horno. Por eso, sus orígenes se remontan a la antigüedad en el Medio Oriente y puede que este sea el lugar en el que se inventó la pizza tal y como la conocemos hoy. En la antigua Babilonia, Egipto y los propios israelíes comían panes, pero sin levadura horneados en hornos de barro.

Primera pizzería de la historia

La primera pizzería reconocida del mundo es la Antica Pizzena Port’alba, que todavía existe en el número 18 de la vía Port’AIba en Nápoles, con su horno de ladrillo, su mostrador de mármol y sus estanterías con los ingredientes para que el cliente pudiera elegir.

Por otro lado, la primera pizzería de los Estados Unidos es la de Genaro Lombardi en el año 1905 en la ciudad de Nueva York.

En el año 1985, los hermanos estadounidenses Dan y Franck Carney abren la primera tienda de Pizza Hut. Ésta, estaba ubicada en la ciudad de Wichita, Kansas (USA). Con el tiempo llegaron a contar con 12.000 tiendas, siendo la cadena de pizzerías más grande del mundo.

La pizza margarita

No importan las modas gastronómicas, ni los años que transcurran, esta esta humilde receta italiana sigue siendo un hit. Y es que, a lo largo de sus más de doscientos años de historia, se ha convertido en un clásico de la gastronomía internacional. Una combinación de ingredientes­ que presume de lucir los colores de la bandera italiana y la primera pizza en incorporar el queso entre ellos. Sabía decisión.

Su origen nos remonta al Nápoles de 1889 y, más concretamente, a las cocinas de la pizzeria Bracci donde su chef, Raffaele Esposito, decidió crear la pizza tricolor en honor a la bandera del país para la que por aquel entonces era la reina del imperio Italiano, Margarita de Saboya. La fórmula no podía ser más elemental, tomate, mozzarella y albahaca, pero se convirtió en la predilecta de la reina.

Sencilla pero poderosa, la receta de pizza pasó a ser el plato de culto de la época y el propio Raffaele decidió bautizarla con el nombre de «Margherita» como tributo a su reina, a cambio de que esta le diese el sello real a su pizzería. La pizza margarita no tardó en popularizarse por todo el país ni en traspasar fronteras hasta convertirse en una de las más apreciadas en el mundo.

Receta de pizza margarita

Ingredientes

Para la masa:

La pizza
  • 600 g de Harina de fuerza
  • 300 ml de Agua
  • 3 cs de Aceite de oliva virgen
  • 2 pellizcos de Sal
  • 12 g de Levadura fresca de panadero

Para la salsa de tomate:

  • 8 Tomates maduros
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de Ajo
  • Un ramillete de Albahaca
  • Una cucharadita de Orégano
  • Sal

Para la cobertura:

  • Salsa de tomate
  • 2 bolas de Queso mozzarella
  • 2 ramas de Albahaca

Preparación

La masa:

Para hacer esta pizza margarita comenzaremos por preparar la masa. Para ello, ponemos la harina tamizada en un bol y le damos forma de volcán.

Disolvemos la levadura en agua tibia (nunca caliente ni fría) y lo echamos en el ‘cráter’ de nuestro volcán de harina.

Comenzamos a mover este líquido con los dedos de tal forma que se vaya incorporando la harina poco a poco. Cuando esté ya casi toda integrada, añadimos el aceite de oliva virgen extra y seguimos moviendo para integrar. Por último, añadimos la sal.

Comenzamos a amasar, primero dentro del bol y después sobre la encimera enharinada.

Vamos a amasando para que la masa tome cuerpo. Durante el amasado se debe refinar la masa, una técnica de panadería que consiste en enrollar la masa dándole forma de cable grueso, doblar para unir los dos extremos y retorciéndolos en espiral. Amasar toda la masa y repetir esta operación 2 o 3 veces.

Cuando la masa tenga una textura lisa y compacta, y no se pegue en los dedos, dejamos reposar en un bol, cubierta con un paño durante una hora, para que fermente y duplique su volumen.

Pasado este tiempo la llevamos de nuevo a la encimera, apretamos para desgasificarla, volvemos a darle un par de movimientos de amasado y dejamos reposar 5 minutos antes de estirarla con las manos o con el rodillo dándole la forma deseada y el grosor que más nos guste. Hay a quien le gusta la pizza gordita y a quien la masa le gusta bien finita. ¡Es cuestión de gustos!

La salsa de tomate:

Lavamos y rallamos los tomates, desechando la piel

Pelamos los tomates con la ayuda de un pelador de filo estriado o bien escaldándolos y trituramos con el vaso de la batidora. No es necesario reducirlos a un puré fino simplemente triturarlos un poco. Si lo prefieres, también puedes rallar el tomate.

Acerca una sartén al fuego con un hilito de aceite de oliva virgen extra y cocina el ajo bien picadito a fuego suave, para que no se queme.

Cuando haya tomado un poco de color añade el tomate, la albahaca fresca picada y el orégano.

Cocina a fuego medio hasta que la salsa haya reducido y esté bien espesa. Al final, pon a punto de sal y corrige la acidez con una pizca de azúcar sólo si fuera necesario.

Lo ideal es tener preparada con antelación la salsa de tomate. Se puede preparar una buena cantidad de salsa y después hacer conservas con ella. ¡Así siempre tendremos salsa de tomate casera a mano!

La pizza:

Encendemos en horno a máxima potencia y lo precalentamos durante 10 o 15 minutos. Es muy importante que el horno esté a gran temperatura cuando metamos la pizza para que la masa quede bien hecha y crujiente y no blanda y húmeda.

Mientras toma temperatura el horno, cubrimos generosamente la masa de pizza con la salsa de tomate, sin llegar a los extremos.

Cortamos las bolas de queso mozzarella en rodajas gruesas y escurrimos bien. Las colocamos sobre la pizza.

Horneamos a 250°C con calor arriba y abajo en la bandeja del centro durante 8 minutos o hasta que veamos la pizza tostadita por arriba, pero sobre todo veamos que por abajo la masa está bien hecha.

Presentación:

Sirve tu pizza margarita inmediatamente, con unas hojas de albahaca fresca por encima. ¡A disfrutar!.

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