La articulación de la rodilla la forma el fémur, por una parte, y por otra, la tibia y el peroné. Estas superficies están tapizadas por el cartílago articular. La artrosis de rodilla se caracteriza por el deterioro paulatino de este cartílago y conduce a la aparición de dolor con la actividad física, incapacidad variable para caminar y permanecer de pie, así como a deformidad progresiva de la rodilla. En general, es propia de personas mayores, aunque puede aparecer antes de los 50 años, siendo excepcional en jóvenes.

dolor de rodilla

Síntomas

La ubicación e intensidad del dolor de rodilla puede variar según la causa del problema. Los signos y síntomas que a veces acompañan el dolor de rodilla son:

  • Inflamación y rigidez
  • Enrojecimiento y temperatura al tacto
  • Debilidad o inestabilidad
  • Sonidos de chasquidos o crujidos
  • Incapacidad de enderezar completamente la rodilla

Tipos de lesiones de rodilla

Las lesiones más comunes que cursan con dolor en la rodilla son las siguientes:

  • Esguince de rodilla: uno o varios ligamentos se estiran demasiado a causa de una torcedura o un tirón. Debido a ello, el ligamento se puede desgarrar o romper
  • Desgarro: un tendón o un músculo se estira demasiado
  • Lesión de menisco (daño al fibrocartílago): el fibrocartílago es un disco en forma de media luna llamado menisco, que funciona como «amortiguador» de la rodilla. Si se rompe el menisco sentirás dolor al torcer o girar la rodilla, hinchazón, rigidez y dificultad para estirarla, entre otros síntomas
  • Bursitis de rodilla: También hay lesiones que afectan a las bolsas sinoviales. Estos sacos están rellenos de líquido y se encargan de amortiguar la parte exterior de la articulación
  • Uso excesivo de la rodilla: esta lesión de rodilla por desgaste es muy común en corredores
  • Lesiones en los ligamentos de la rodilla: muy frecuentes en deportes cuya práctica exige cambios frecuentes de ritmo y dirección, por ejemplo, en futbolistas. Una rotura de ligamentos implica, en términos generales, pérdida de estabilidad, un dolor intenso al momento de producirse, inflamación y sensación de bloqueo

Problemas mecánicos

Algunos ejemplos de problemas mecánicos que pueden provocar dolor de rodilla son:

  • Cuerpo suelto. A veces, una lesión en el hueso o en el cartílago, o la degeneración de estos, puede causar que se desprenda un fragmento de hueso o de cartílago y que quede alojado en el espacio de la articulación. Esto puede no generar problemas, a menos que el cuerpo suelto interfiera en el movimiento de la articulación de la rodilla, lo que produce un efecto similar a cuando queda atravesado un lápiz en la bisagra de una puerta.
  • Síndrome de la banda iliotibial. Esta afección ocurre cuando la banda de tejido resistente que se extiende desde la parte externa de la cadera hasta la parte externa de la rodilla (banda iliotibial) se vuelve tensa y roza con la parte externa del fémur. Los corredores de fondo y los ciclistas están especialmente expuestos a sufrir el síndrome de la banda iliotibial.
  • Dislocación de rótula. Esta afección ocurre cuando el hueso triangular (patela) que cubre el frente de la rodilla se desliza fuera de su lugar, por lo general, hacia afuera de la rodilla. En algunos casos, la rótula puede permanecer dislocada, y se puede ver la dislocación.
  • Dolor de cadera o de pie. Si sufres dolor de cadera o de pie, puedes modificar tu forma de caminar para sentir menos dolor en estas articulaciones. Sin embargo, alterar la forma de caminar puede provocar más tensión sobre la rodilla. En algunos casos, los problemas de cadera o de pie pueden causar dolores de rodilla.

Tipos de artritis

Existen más de 100 tipos de artritis diferentes. Las variedades que suelen afectar más a la rodilla son las siguientes:

  • Artrosis. A veces denominada «artrosis degenerativa», es el tipo más frecuente de artritis. Es una enfermedad por desgaste que aparece cuando el cartílago de la rodilla se deteriora con el uso y la edad.
  • Artritis reumatoide. El tipo más debilitante de artritis es la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmunitaria que puede afectar a prácticamente cualquier articulación del cuerpo, incluso las rodillas. Aunque la artritis reumatoide es una enfermedad crónica, varía en intensidad e incluso puede aparecer y desaparecer.
  • Gota. Este tipo de artritis ocurre cuando se acumulan cristales de ácido úrico en una articulación. Aunque la gota suele afectar al dedo gordo del pie, también puede aparecer en la rodilla.
  • Seudogota. La seudogota, afección que suele confundirse con la gota, se debe a la formación de cristales que contienen calcio en el líquido sinovial. Las rodillas son las articulaciones que se ven afectadas con más frecuencia por la seudogota.
  • Artritis séptica. A veces, la articulación de tu rodilla puede infectarse, lo que provoca hinchazón, dolor y enrojecimiento. La artritis séptica a menudo aparece con fiebre y, por lo general, no hay traumatismo antes de la aparición del dolor. La artritis séptica rápidamente puede causar un daño general en el cartílago de la rodilla. Si tienes dolor de rodilla con cualquiera de estos síntomas, comunícate de inmediato con el médico.

Otros problemas

El síndrome de dolor patelofemoral es un término general que se refiere al dolor que surge entre la rótula y el fémur que se encuentra debajo. Es frecuente en atletas, en adultos jóvenes, especialmente en aquellos que tienen una ligera desviación de la rótula, y en adultos mayores, que por lo general padecen el trastorno como resultado de artritis en la rótula.

Factores de riesgo

Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de padecer problemas de rodilla, entre ellos:

  • Sobrepeso. Tener sobrepeso u obesidad aumenta la exigencia sobre las articulaciones de tus rodillas, incluso durante actividades comunes, como caminar o subir y bajar escaleras. Además, aumenta el riesgo de artrosis al acelerar la ruptura del cartílago articular.
  • Falta de flexibilidad o fuerza muscular. La falta de fuerza y flexibilidad puede aumentar el riesgo de lesiones en las rodillas. Los músculos fuertes ayudan a estabilizar y proteger las articulaciones y la flexibilidad muscular puede ayudar a lograr una amplitud completa de movimiento.
  • Determinados deportes y ocupaciones. Algunos deportes suponen más exigencia a tus rodillas que otros. El esquí alpino, con las botas de esquí rígidas y las potenciales caídas, los saltos y giros del básquetbol y el impacto repetido que absorben las rodillas cuando corres o trotas aumentan el riesgo de lesiones en las rodillas. Los trabajos que requieren esfuerzo reiterado en las rodillas, como la construcción o el cultivo, también pueden aumentar el riesgo.
  • Lesión previa. Tener una lesión de rodilla anterior hace que sea más probable que te vuelvas a lastimar la rodilla.

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