El término misofobia proviene de la palabra mysos, «contaminación» y phobos, «miedo» y significa miedo a la suciedad. Por lo tanto, se puede decir que la misofobia es un tipo de fobia simple que genera un miedo a contaminarse con gérmenes. Este tipo de fobia está relacionada con el trastorno obsesivo-compulsivo. Cuando es muy acusado, se manifiesta como un miedo a contaminarse por gérmenes y contraer alguna enfermedad.

Síntomas

Las personas que padecen misofobia, experimentan sensaciones intensas de ansiedad y miedo cuando entran en contacto con el estímulo fóbico. Estas las llevan a querer “escapar” de la suciedad, principalmente alejándose de ella o eliminándola de su cuerpo, así como a procurar evitarla; por ello pueden llegar a aislarse en una vivienda prácticamente impoluta.

En ocasiones la ansiedad llega a ser tan intensa que aparecen los episodios conocidos como crisis de angustia o ataques de pánico. Los síntomas de estas crisis, que incluyen tanto manifestaciones fisiológicas como cognitivas, son los siguientes:

Palpitaciones y aumento del ritmo cardiaco

Sudoración

Temblores

Dificultades para respirar y sensación de ahogo

Sensación de atragantamiento

Molestias en el pecho, por ejemplo opresión torácica

Náuseas y molestias abdominales

Falta de equilibrio, mareos y desmayos

Desrealización y despersonalización

Miedo a perder el control o la cordura

Miedo a morir

Entumecimiento u hormigueo (parestesia)

Escalofríos y sofocos

Trastorno obsesivo – compulsivo y misofobia

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una patología que se caracteriza por la presencia de pensamientos intrusivos relacionados con un tema recurrente (obsesiones) y la práctica de ciertas conductas destinadas a reducir su prevalencia (compulsiones). El TOC puede estar asociado a muchos temas, pero uno de los más frecuentes es el de limpieza.

Las personas con esta enfermedad mental se ven asaltadas constantemente por una gran preocupación relacionada con la suciedad y los gérmenes. En este sentido, su miedo es muy similar al experimentado por un individuo con misofobia; pero los síntomas exactos difieren bastante entre ambos trastornos.

Así, en la misofobia el temor tan solo aparece normalmente cuando la persona se enfrenta a una situación en la que está en contacto con algo sucio. Sin embargo, la naturaleza del trastorno obsesivo – compulsivo hace que el miedo esté presente prácticamente todo el tiempo que la persona está despierta.

Además, en el TOC, el individuo llevará a cabo varias conductas “correctivas” que cree que le ayudarán a evitar el miedo o las peores consecuencias que imagina que provoca la suciedad. Esto es algo que no ocurre en el caso de una fobia específica.

Por otro lado, cuando ambos trastornos se presentan juntos, lo normal es que un especialista se centre en solucionar primero el trastorno obsesivo – compulsivo. Cuando los síntomas de este se reducen, normalmente los de la misofobia tienden a hacerlo al mismo tiempo.

Causas

Son diversas las causas que conllevan este trastorno, entre ellas están:

Origen traumático: Este tipo de fobia se relaciona en ocasiones con algún hecho ocurrido en la niñez. Ya sea un evento que involucre gérmenes, en sitios como colegios, parques, entre otros. Sin embargo, provoca sensación de ansiedad desde temprana edad.

Comportamientos imitativos: El comienzo de esta fobia suele ocurrir desde la infancia, con el aprendizaje del uso del inodoro. No obstante, también ha estado relacionada con la aparición de otros tipos de fobias. En ocasiones si algún familiar ha sufrido el mismo miedo anteriormente. Por otra parte, esta fobia puede ser adquirida, aprendida e imitada por el comportamiento obsesivo de algún pariente cercano.

Ansiedad descontrolada: Algunas personas se encuentran predispuestas por su extrema ansiedad, apareciendo la misofobia como resultado de información relacionadas con enfermedades. Haciendo así, que la persona se obsesione con esta fobia.

Trastorno obsesivo compulsivo: Está estrechamente vinculado con este tipo de fobia. Ya que un individuo puede comenzar a tener misofobia obsesionándose por la pulcritud. De tal forma que, con la limpieza se manifiestan síntomas que han desarrollado una rutina obsesiva de hábitos y repulsión hacia los microbios.

Tratamientos

En caso de conceptualizarse como fobia específica, sin llevar asociados síntomas de TOC, los tratamientos más empleados y de mayor eficacia son:

Exposición a los estímulos temidos. Esto permite habituarse a la ansiedad, proporciona aprendizaje correctivo (aprender que el estímulo no va seguido de las consecuencias temidas) y permite la desconfirmación de ideas erróneas.

Terapia cognitivo-conductual. Añade terapia cognitiva a la exposición. Las técnicas cognitivas permiten  corregir ideas irracionales relacionadas con el miedo y fomenta creencias adaptativas. Esta corrección de pensamientos facilita la exposición.

En caso de conceptualizarse como TOC, se puede aplicar exposición con prevención de respuesta. Consiste en exponerse a los estímulos que provocan las obsesiones (por ejemplo, lugares donde hay muchos gérmenes, como un baño público) y, posteriormente, bloquear la realización de rituales o compulsiones (por ejemplo, lavarse durante 15 minutos las manos).

Este tipo de intervención produce, además, cambios cognitivos que permiten reclasificar las obsesiones como no amenazantes.

Otras fobias relacionadas con los gérmenes

Aunque hemos englobado dentro de misofobia el general de las fobias relacionadas con la suciedad, existen otras variables que merecen un apartado aparte al ser más concretas.

Amatofobia: Se trata del miedo al polvo como una forma específica de suciedad. Las personas que lo sufren tienen un cuidado exhaustivo de la limpieza del hogar.

Autodisomofobia: Es el miedo a oler mal, tanto en lo referente al olor propio como el ajeno o el de un determinado espacio. Esta fobia, como las demás, puede desencadenar una respuesta ansiosa y resultar altamente incapacitante.

Consecuencias

La misofobia no solo inspira miedo y evitación. La fobia puede sr omnipresente y alterar la vida del individuo. Puede evitar salir en público, tener relaciones sexuales, y comer alimentos que ellos no cocinaron.

Esto afecta gran parte de la vida de una persona y puede ocasionar otros problemas de salud mental, como la depresión, el aislamiento social y la ansiedad.

Para finalizar podemos decir que para aquellos que los rodean, entender y apoyar la misofobia cercana no siempre es fácil. En efecto, frente a la irracionalidad del trastorno, es importante apoyarlo, sin alentar su miedo, racionalizarlo, tranquilizarlo, conducirlo gradualmente a aceptar exponerse a lo que más teme.

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