El altruismo proviene del francés altruisme y designa la «diligencia en procurar el bien ajeno aún a costa del propio».

El término altruismo se refiere a la conducta humana y es definido como la preocupación o atención desinteresada por el otro o los otros, al contrario del egoísmo. Suelen existir diferentes puntos de vista sobre el significado y alcance del altruismo o cuidar de los demás desinteresadamente, sin beneficio alguno.

Características de una persona altruista

Los detalles

Una de las características más sobresalientes de las personas altruistas radica en los detalles. Y es que, a pesar de que cualquiera puede ayudarte en un momento dado, verás que la persona altruista se fija en lo que necesitas, incluso cuando nadie se ha dado cuenta.

Ellos saben que la felicidad está en las pequeñas cosas, porque una persona altruista estará ahí para cuidarte, por lo que los detalles son su especialidad.

Cuidan el medio ambiente

La persona altruista cuida del medio ambiente porque sabe dar y sabe agradecer lo que recibe a cambio. El medio ambiente es lo que nos da la vida y todo lo que necesitamos para sobrevivir, por lo tanto, el altruista que protege el amor, también protege el entorno que nos entrega todo sin esperar nada a cambio.

Son empáticos

Una persona altruista se caracteriza por ser empático e identificarse personalmente con las personas y las causas que le preocupan. Se esfuerza en entender el sentimiento de los otros, experimentando de forma racional y objetiva el sufrimiento, dolor y dificultades ajenas.

Le gusta compartir

Un altruista comparte lo que tiene sin esperar recompensas ni reconocimientos. La finalidad de la ayuda altruista es solidaria, o sea, colabora en lo que puede para entregar la atención necesaria para aquellos que lo necesitan en mayor medida.

Son pacíficos

No suele ser habitual ver a una persona altruista metida en una pelea o en un conflicto. Y es que, lejos de perder los nervios a menudo, es frecuente que las personas altruistas sean las que intentan poner paz en medio de cualquier disputa. Esto no quiere decir que no defiendan sus intereses o puedan perder los nervios en un momento dado, pero sí que es cierto, que son más pacíficos que guerreros.

Dan su tiempo

Una persona altruista dedica tiempo para apoyar a los demás sin esperar nada a cambio. No actúa por intereses personales ni por vanidad.

No esperan nada a cambio

Las personas altruistas no esperan que su generosidad se pague con nada material, ni siquiera con reconocimiento. Si bien es cierto que los agradecimientos les agradan y serán necesarios, las personas altruistas realizan este tipo de actos en beneficio propio. Es decir, que de realizarlos sacan motivación y la satisfacción que necesitan.

¿Por qué las personas son altruistas?

Razones biológicas

 Los científicos evolucionistas sostienen que el altruismo tiene raíces profundas en la naturaleza humana porque promueve la supervivencia de nuestra especie. De hecho, el propio Darwin argumentó que el altruismo, al que llamó «simpatía» o «benevolencia», es «una parte esencial de los instintos sociales».

La afirmación de Darwin está respaldada por estudios recientes de neurociencia, que han demostrado que cuando las personas se comportan de manera altruista, sus cerebros se activan en regiones que indican placer y recompensa, de forma similar a cuando comen chocolate o tienen relaciones sexuales.

Razones ambientales

Los psicólogos han debatido durante mucho tiempo si algunas personas nacen con una tendencia natural a ayudar a otras, mientras que otras no, una teoría que sugiere que el altruismo puede estar controlado en gran medida por la genética.

Varios estudios cuestionaron esta teoría y descubrieron que la socialización tenía un grave impacto en las acciones altruistas en niños de 1 y 2 años. Demostraron que los niños que observan simples actos recíprocos de altruismo tienen muchas más probabilidades de ser bondadosos.  Dicha investigación sugiere que modelar acciones altruistas puede ser una forma importante de fomentar acciones compasivas en los niños.

Beneficios de ser altruista

Ayudar a los demás sin esperar recibir nada a cambio aporta muchos más beneficios de lo que creemos.

Somos más felices

Promueve cambios fisiológicos en el cerebro que nos conducen a ser más felices: esto es, al ayudar a otros también estamos activando nuestro cuerpo a nivel físico, por lo que nos ayuda a olvidarnos de nuestros problemas y a tener una autoestima más alta gracias a estas actividades que implican una relación con los demás. Esto último también conlleva una mejor integración social y una inmejorable ayuda contra la soledad y el aislamiento.

El altruismo

Ser altruista mejora nuestra confianza, nuestra felicidad y nuestro optimismo. Esto sucede porque los actos generosos pueden generar una cadena de acciones similares y contribuir a una sociedad más positiva.

Elimina la ira y el stress

Los beneficios físicos de un comportamiento altruista pasan por la disminución de los sentimientos y sensaciones negativas como la ira o la agresividad, así como la reducción del estrés y por tanto, también fortalecemos nuestro sistema inmune consiguiendo que vivamos más.

Placer

El altruismo activa los centros de recompensa en el cerebro. Los neurobiólogos han descubierto que cuando las personas participan en un acto altruista, los centros de placer del cerebro se activan.

Ejemplos de Altruismo

Oleg, un superhéroe de carne y hueso

Tener más de 80 años en medio de las bombas y el gélido invierno ucraniano ha convertido la vida de muchos en una lucha por la supervivencia. En aldeas con más de un 50% de ancianos, se oye a menudo comparar las dos guerras que llevan a sus espaldas. Supervivientes de la II Guerra Mundial se enfrentan a hogares inhabitables destrozados por las bombas que han dejado el daño suficiente para no poder escapar del frío invierno.

Consciente de la realidad, Oleg se decidió a ayudar a decenas de ancianos olvidados de los que nadie se hacía cargo. Este superhéroe les evacuó de las zonas más peligrosas cargando con ellos a sus espaldas hasta llevarles a un lugar seguro. Hoy, Oleg ha creado un hogar donde cuidarles se ha convertido en toda su vida.

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