La Hipnosis es un incremento de la capacidad para responder a las sugestiones, aumentando la focalización de la atención y reduciendo la percepción de información periférica.

La hipnosis denota una interacción entre una persona, el hipnotizador, y otra persona o personas, el sujeto o los sujetos. En esta interacción el hipnotizador intenta influir en las percepciones. Sentimientos, pensamientos y conductas de los sujetos pidiéndoles que se concentren en ideas e imágenes que evoquen los efectos deseados.

La Hipnosis

Las comunicaciones verbales que el hipnotizador utiliza para alcanzar estos efectos se llaman sugestiones. Las sugestiones se diferencian de otras clases de instrucciones cotidianas en que implican que el sujeto experimenta la respuesta que sigue la sugestión con éxito como involuntaria y sin esfuerzo. Los sujetos pueden aprender a utilizar la hipnosis por sí mismos en la autohipnosis.

La hipnosis se da en una interacción entre dos personas con la característica de que una de las personas. El hipnotizado, deja el control de sus procesos cognitivos. Afectivos y conductuales a otra persona, el hipnotizador. El abandono del control es totalmente voluntario y puede ser retomado por el hipnotizado en cualquier momento.

Aplicaciones

Los campos de aplicación más estudiados son la ansiedad y el estrés, el dolor agudo y crónico. (fibromialgia, migrañas, preparación para el parto o incluso una visita al dentista para persona con alergia a la anestesia). Y ciertos tipos de adicciones como el tabaquismo. Sin embargo la aplicación de la hipnosis es mucho más amplia. Llegando a usarse en procesos de trauma, disociación, fobias, regresión o simplemente como relajación.

La hipnosis también se puede usar para crear nuevos escenarios donde el paciente se puede relacionar con sus pensamientos y emociones de una forma segura y controlada.

¿Que se siente durante la hipnosis?

Cuando se está hipnotizado el cuerpo entra en un estado de relajación profunda. La mente se vuelve más receptiva a las sugestiones del psicólogo, y es por ello que es una técnica muy eficaz para el proceso terapéutico.

Al mismo tiempo el “consciente” se relaja, dejando paso a un mundo más inconsciente. Ese que a veces nos da problemas que no sabemos de dónde vienen. Es decir, notara que su mente está activa pero irá adaptándose a las sugestiones del hipnotizador al tiempo que su cuerpo estará tranquilo.

Tipos de hipnosis

Hipnosis tradicional (por sugestión)

La hipnosis tradicional se basa en la inducción de un estado de trance. Una vez la persona hipnotizada lo ha alcanzado, recibirá sugestiones en formato verbal en relación a su conducta o a sus contenidos mentales. Así, el objetivo de este método es influir en el comportamiento, por ejemplo sugiriendo a la persona que abandone un hábito o una creencia negativos.

En la actualidad el método clásico sigue siendo la forma de hipnosis más utilizada en todo el mundo. Desde un punto de vista teórico se relaciona con la hipótesis de la mente inconsciente planteada por Freud que marcó de forma clave los desarrollos posteriores del psicoanálisis, además de influir en orientaciones tan diferentes de ésta como el cognitivismo.

Autohipnosis

Hablamos de autohipnosis cuando una persona se induce a sí misma este estado a través de la autosugestión. Con frecuencia se utilizan instrumentos que sirven como apoyo. Los más habituales son las grabaciones en formato sonoro. Si bien también hay aparatos que alteran las ondas cerebrales para modificar el nivel de consciencia.

Este tipo de hipnosis se aplica sobre todo en dificultades cotidianas que no revisten una gravedad particular. Así, por ejemplo. Es habitual su uso para desarrollar habilidades intrapersonales e interpersonales (como la asertividad). Para reducir el nivel de estrés e inducir relajación, para enfrentarse al miedo escénico, para bajar de peso o para dejar de fumar.

Hipnosis cognitivo-conductual

La perspectiva cognitivo-conductual concibe la hipnosis como un conjunto de métodos que promueven el cambio comportamental a través de la sugestión. Se entiende este fenómeno como una consecuencia de la interacción entre factores como el estado de relajación física, el uso de la imaginación o las expectativas y las creencias de la persona.

Algunos terapeutas que se adscriben a la orientación cognitivo-conductual emplean técnicas de hipnosis como complemento en intervenciones más amplias. En este sentido se ha aplicado a problemas tan variados como las alteraciones del ciclo de sueño-vigilia, las adicciones conductuales y a sustancias (sobre todo el tabaco) o el trastorno de estrés postraumático.

Hipnosis ericksoniana

La hipnosis ericksoniana no se lleva a cabo a través de sugestiones directas, sino de metáforas que favorecen el pensamiento creativo y reflexivo. Debido a esto se le atribuye una mayor eficacia que a la hipnosis clásica en personas refractarias a la hipnosis, con un nivel de sugestionabilidad bajo o que se muestran escépticas con el procedimiento.

La influencia de Erickson no se limita a la hipnosis y a la programación neurolingüística, de la que hablaremos más adelante. El aspecto central de su modelo de intervención, el peso de la relación entre el terapeuta y el cliente en la consecución del cambio. Fue recogida por la escuela estratégica y por la terapia breve centrada en soluciones. Ambas parte del enfoque sistémico.

Mitos

La habilidad para experimentar los fenómenos hipnóticos no indica credulidad o debilidad mental.

La hipnosis no está relacionada con el sueño. Existe la hipnosis despierta en la que el profesos Capafons es uno de los investigadores más activos en la actualidad.

La sugestionabilidad hipnótica depende más del esfuerzo y de la habilidad del sujeto que de las habilidades del hipnotizador.

La hipnosis no es peligrosa. El único “peligro” de la hipnosis es que el paciente recuerde algo que tenía olvidado. Pero eso, bien utilizado, le ayudará en su curación.

Las personas retienen la capacidad de controlar sus conductas durante la hipnosis. Son conscientes de su alrededor y pueden observar los sucesos que ocurren fuera del marco de las sugestiones.

La amnesia espontánea posthipnótica es relativamente poco frecuente.

Se puede responder a las sugestiones con y sin hipnosis. Y la función de una inducción hipnótica es meramente la de incrementar la sugestionabilidad, aunque muy sucintamente.

La hipnosis no es un procedimiento peligroso cuando la practican clínicos e investigadores cualificados.

La mayoría de los sujetos hipnotizados no están simulando ni simplemente acatando (complying) las sugestiones.

La hipnosis no incrementa la precisión de la memoria, sino que por el contrario provoca falsos recuerdos. No fomenta que se re-experimenten, de forma literal, los sucesos de la infancia.