Sherlock Holmes

Sherlock Holmes es uno de los personajes ficcionales que más han marcado a los amantes de la literatura, sin importar la diferencia generacional que separe a un grupo de lectores. Por lo tanto. Si el género de novelas policiales es uno de tus favoritos, indudablemente Sherlock Holmes y su compañero de aventuras Watson, serán dos personajes que nunca podrás olvidar.

Dentro de este género encontramos también autores muy destacados como, por ejemplo, se me viene a la cabeza Agatha Christie y su detective Hércules Poirot. Sin embargo, con Sherlock Holmes me pasa algo especial. Primero. Esto se vincula con un atractivo hacia el personaje que va desde la admiración por su brillantez mental, así como también por su llamativa personalidad que desde un comienzo resulta muy pintoresca y a la vez atrapante. Segundo. Leer sus casos te lleva no solamente a prestar atención a los detalles policiales que rodean sus historias, sino también a esos rasgos bien definidos de su personalidad y que tanto nos conmueve.

Sherlock Holmes

La importancia del personaje

El atractivo del personaje Sherlock Holmes fue tal que trascendió los libros y se llevaron a cabo numerosas series y películas inspiradas en él. Pero hay un dato muy característico que no se puede pasar por alto.

Pasado un tiempo de su creación, Doyle quiso ponerle fin a la vida de este querido personaje. El mismo escritor creía que escribir sus historias lo alejaba de otros trabajos que consideraba importantes, pero además suponía que la trascendencia del detective había superado a su propio nombre. Por eso fue que decidió acabar con la vida de Sherlock Holmes y por diferentes cosas del destino, más adelante se vio ante la obligación de “resucitarlo”.

La muerte del mismo puede ser vista en la historia “El problema final”, tras una pelea mortal con su principal y también brillante enemigo el profesor James Moriarty llevando a los dos contendientes a caer de las cataratas de Reichenbach.

La resurrección

Por lo tanto. Este suceso provocó fuertes críticas en el entorno del escritor y sus seguidores no se resignaron a perder a su detective favorito. Así fue que Doyle tuvo amenazas durante un largo tiempo, que conllevó a que incluso su propia familia, pidiera por su resurrección.

Por esto, con mucha habilidad, Conan Doyle volvió a darle vida a este querido personaje recreando una historia en que se muestra como sobrevivió durante aquella lucha en las cataratas de Reichenbach. Sin embargo. El hecho de nunca haber aparecido su cuerpo, ni haber testigos de aquella lucha, dejó la puerta abierta para la reaparición del personaje.

Así fue que el mítico detective volvió a vivir y es explicado en su relato “La casa deshabitada”. En el mismo, Holmes argumentó que se vio ante la obligación de desaparecer por un tiempo indeterminado para salvaguardar su vida y, a partir de su aparente muerte, comenzar a trabajar con mayor libertad para acabar con toda la banda de Moriarty.

Arthur Conan Doyle y su inspiración para crear a Holmes

Es común que cuando uno se ve atraído por un personaje de cualquier libro, piense la pregunta de ¿Cómo se originó?

Para responder esta pregunta hay que mencionar que Doyle, además de ser escritor, fue médico. Este detalle de su vida, se transforma en un hecho fundamental para darnos cuenta cómo fue su fuente de inspiración para crear al detective.

Era el año 1876, cuando comenzó su carrera en la Universidad de Edimburgo. Posteriormente. Allí iba a tener un profesor, el doctor Joseph Bell, quien iba a ser la viva imagen de lo que en un futuro se transformaría en uno de los personajes ficcionales más conocidos en la historia.

Bell se caracterizaba por su brillante capacidad deductiva para diagnosticar a los pacientes, sin que estos tuvieran la necesidad de contar sus dolencias.

Tal es así que en su libro “Memorias y aventuras” Doyle manifiesta: “¿Podía aportar algo nuevo al género? Pensé en mi viejo profesor Joe Bell, que hacía deducciones con extraordinaria rapidez, observaba al paciente y casi no le dejaba abrir la boca, pero diagnosticaba la enfermedad a menudo basado en la nacionalidad del paciente, la profesión y otras pautas, enteramente por sus poderes de observación. Pensé que, si un científico como Bell entraba a la actividad detectivesca, no haría nada al azar, llegaría a sus conclusiones por deducción científica. Si lo convertía en detective, seguro que reduciría el fascinante pero desorganizado asunto de la investigación a algo muy parecido a ciencia exacta”.

¿Cómo era Sherlock Holmes?

Holmes es un personaje que mezcla muchas virtudes y también ciertos defectos. Y esto es una de las características que, en lo personal, más me atrapan de él. Porque este, no es el típico héroe de novela, en que todo lo que realiza en su vida es correcto. Y el hecho de contar muchas historias sobre él, hacen que uno pueda separar bien estos rasgos distintivos como si lográramos conocerlo en persona.

Por un lado, desde su brillantez mental, encontramos ciertos rasgos que uno busca seguir. Esto concierne su notable inteligencia, su hábil poder deductivo y razonamiento. Es una persona muy seria, atenta y preparada. Entre sus características principales podemos encontrar:

  • Su habilidad tocando el violín que en varias oportunidades lo suele utilizar pare reflexionar sobre un caso o bien al finalizar el mismo como método de relajación.
  • Usa con maestría distintos tipos de disfraces, lo cual le permite camuflarse para conseguir cierta información a lo largo de sus investigaciones.
  • Es experto en la apicultura. Se menciona que, al retirarse de su rol de detective, se dedica a esta actividad.
  • Sabe boxear y esgrima lo cual también le fue muy beneficioso para diferentes casos en que debió defenderse ante situaciones de violencia.
  • Es un gran conocedor de la química. Se observa una fuerte pasión por la ciencia.
  • Posee gran conocimiento de todas las leyes inglesas.

Otras características:

Por otra parte, se puede encontrar otras características muy puntuales del personaje que lo podríamos catalogar como ciertas debilidades del mismo. Entre ellas su adicción a las drogas, que más particularmente puede ser vista cuando se menciona la falta de retos intelectuales que, de cierta manera, le dan la vida a Holmes.

Por otra parte, es de fumar mucho. Es común en cada caso verlo acompañado de su pipa, transformándose ya en uno de sus rasgos más distintivos.

Doyle nos ha dejado un legado invaluable para los amantes del género policial. Pensar en Holmes me hace venir a la cabeza elementos clásicos de su uso cotidiano como su pipa, la lupa, su gorro de caza con doble visera, el violín. Sin embargo, su habilidad deductiva para leer las mentes (solo con la observación) y sus deducciones perfectas son los elementos que han inmortalizado a este querido detective.

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