Albania: “Ese liberador encantamiento de que el cuento dispone  
no sólo pone en juego de forma mítica a la naturaleza,
sino que alude a su complicidad  con el ser humano liberado”.

Walter Benjamin

El cuento “ Albania ” de Clara Obligado incluido en El libro de los viajes equivocados relata el errático viaje de Kristina; una recién casada que decide dar un salto al vacío para iniciar un éxodo sin destino preciso.

albania


Un viaje que es equivocado y no lo es. Una nueva realidad donde interviene un azar con elementos casuales pero a la vez voluntarios; Un espiral donde el tiempo tiene un aspecto circular y repetitivo.


Un relato que oscila entre la libertad y lo inevitable y donde la emigración aparece como una constante; al punto que la protagonista se pone en la piel del otro para experimentar lo que es ser “una emigrante, una albanesa sin nombre”.

“Albania” está relatado por un narrador omnisciente que cuenta la historia en tercera persona desde un punto de vista que le permite conocer todo lo que sucede en ella; incluso los pensamientos y sentimientos íntimos o inconfesables de los personajes; y en particular de la protagonista.

El narrador pone en escena enunciados que revelan este conocimiento: “desde hace días sabe que ha sido un error casarse; no tienen nada en común. Ahora por ejemplo le hubiera divertido cambiarse de tren, iniciar una aventura con el muchacho”.

En el momento del encuentro entre Kristina y el joven musculoso en el tren camino a Ancona, el narrador pone de manifiesto nuevamente el sentimiento de la protagonista: “esa sinceridad le gusta; por qué no habrá conseguido un hombre como ese, simplemente enamorado; Siente envidia de la chica de la foto, de su suerte”.

Otro ejemplo es cuando el narrador enuncia lo que Kristina está pensando mientras se baña desnuda en una cala: “curiosamente recuerda al muchacho que vio hace mil años; en Angoulême, lo imagina allí, junto a ella”.

Más adelante, en el momento del encuentro entre Kristina y la albanesa Mirvei, el narrador relata la intención de la protagonista: “Kristina le sonrió, si tenía la ocasión volvería a Saranda a comprarle esos bordados; pensó en darle unas monedas; luego recordó que no llevaba ni un centavo encima, se los pediría a Mimí” y sus recuerdos: “le vinieron a la memoria los errores de su vida; el tren de Angoulême esa mañana sin sentido; la cara del muchacho que ahora le parecía, extrañamente, la única oportunidad perdida en aquél viaje absurdo”.

El narrador no pone demasiados límites a sus facultades descriptivas: “en la casa vivían varias familias cuyos grupos Kristina fue incapaz de organizar; niños semivestidos que asomaban mirándola sin discreción; manecitas pringosas que se acercaban para tocarle el pelo; adultos sonrientes que no parecían hacerle demasiado caso; En el centro de la mesa había arroz, una sopa grasienta, salchichas”.

Nueva tesis sobre el cuento, Ricardo Piglia:

señala que “el cuento se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto.

Reproduce la búsqueda siempre renovada de una experiencia única que nos permita ver, bajo la superficie opaca de la vida, una verdad secreta”.

Albania cuenta, en clave verosímil, la historia de una mujer próxima a los treinta años que se casa y en el viaje hacia la luna de miel se da cuenta que fue un error contraer matrimonio.

A partir de ello, decide dejar la seguridad de “hoteles carísimos, ropa de lujo, comidas de diseño y charlas insípidas” y; mientras su esposo duerme, salta del tren para continuar sola su camino y aventurarse en un viaje azaroso.
Al mismo tiempo, la historia que aparece por debajo es la de la tradición europea, la crisis; la larga historia de violencia del continente y la emigración; Una búsqueda de la verdad, en términos de Poe, sobre la realidad emigratoria.

Existe un aspecto circular y repetitivo del tiempo en el cuento, una espiral que entrelaza las historias de los emigrantes y las vivencias de la protagonista; Pasado, presente y futuro se implican y que, por lo tanto, cada segmento del tiempo nos muestra, a la vez, una recapitulación y una prefiguración de la realidad.

En un proceso semejante el flujo de la vida cobra una marcha circular y reversible, comparable al eterno retorno.

En “Albania”

el pasado aparece a través de cada historia de emigrantes y sus reminiscencias a hechos históricos que emergen en el presente del relato: la abuela con aros de oro que llora por la pérdida de Kosovo todos los días un poco, el hombre porteño que se autodenomina como “una casualidad genética”; cuya abuela española fue víctima del nazismo y se salvó por ver una lágrima de piedad en los ojos de un desconocido; y también una alusión a la Europa de hace cuarenta años donde “los hombres paseaban del brazo; detrás de ellos parloteaban las mujeres”.

El empleo del tiempo no hace sino vigorizar el regreso vivo del pasado, su recurrencia constante; Y, a su vez, esta persistencia del pasado como un presente irrevocable, como una duración.

El libro de los viajes equivocados es una obra digna de leer, una espiral del tiempo que nos hará ir y venir como en un tirabuzón infinito.

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