Mujeres mayores modernas

Grandes, maravillosas, siempre han priorizado a sus familias, sus hogares y trabajos. MUJERES EXPERIMENTADAS. Mujeres mayores pero de espíritus jóvenes que han vivido mucho. Cada una ha escalado su propio Aconcagua. Algunas, ya no están acompañadas por sus maridos, porque han enviudado o se han divorciado, en algún momento de su existencia. Sin embargo transitaron el amor y la maternidad. En otras palabras ahora recorren una nueva libertad, que les da la soledad. Ademas sus hijos y sus nietos han crecido, son independientes. Jubiladas, o pensionadas no tienen la obligación de salir a trabajar. Para aclarar no les sobra la plata pero viven modestamente bien. Sin embargo se cuidan, visitan al médico, tienen buena salud. Su cintura y su piel no son igual que antes, pero tienen mucho para dar, para enseñar y para aprender.

¿Se levantan temprano?, si quieren. ¿Cocinan?, si quieren. Sin duda tienen todo el día a su disposición. No le deben dar explicaciones a nadie, volvieron a ser las únicas dueñas de su tiempo.

Sus hijos son adultos y sus nietos, adorados, son grandes y se manejan solos.

Todo ese tiempo libre podría jugarles en contra. Como resultado transformarse en una trampa para sus vidas, la quietud y el silencio de la soledad podría ser tan frío como el hielo y congelaras…

Mujeres mayores

El atajo a la alegría. Un caso real: La salvavidas…

Viernes a la tardecita, reviso los mensajes en el teléfono: mi marido me deja uno, recordándome que hoy tiene la despedida de un compañero de trabajo que se jubiló, no va venir a cenar. Otro, de mi hija, que me avisa que se va al cine con su novio, y el último mensaje es el de la señora que acompaña a mi mamá, que está internada en el sanatorio, diciéndome que mañana sin falta le alcance un paquete de pañales que se le están por acabar. Mi hijo se va a ir jugar al fútbol y después a comer pizza con sus amigos. Inesperadamente me quedo sola. Aprovecho para probarme esa pollera, que tenía guardada hace mucho en el placard… y descubro que me faltan por lo menos cinco centímetros para abrocharla… ¡Uuufff! Respiro hondo. En silencio me preparo para meterme en la cama a ver televisión…

De repente, el sonido del teléfono, me hace dar un respingo:

-¿Hola???(… es mi amiga Mirta, la que me hice en el curso de italiano).

– ¡Hola! ¿Qué estabas haciendo, ahora? (… y charlamos un ratito)

– Naaadaaa… mirando televisión, también estoy sola en casa…

-¿Y qué te parece, si nos vamos a tomar un heladito… en la heladería de Cabildo y Juramento? ¿Y nos vemos un rato?

-Me levanto, me arreglo, me peino, me pinto los labios, agarro la carterita. ¡Y listo! Salgo para allá.

-¡Qué bien!

Hay que buscar a los pares. A personas que estén pasando por la misma situación, personas que estén atravesando circunstancias parecidas entre sí, eso hará que estén en sintonía. En definitiva para que conformar una red de sostén.

Pero ¿y en dónde están?

Te propongo que investigues en tu barrio, qué actividades podes hacer, seguramente cerca de tu casa se desarrollan múltiples talleres o cursos. En los centros comunales o de jubilados, parroquias, bibliotecas y colegios públicos, clubes y sociedades de fomento. Del mismo modo te dejo esta lista de actividades que son muy económicas o gratuitas:

  • Viajes organizados por los centros de jubilados.
  • Sacar el carnet de conducir
  • Aprender computación y a usar internet.
  • Estudiar, para terminar el colegio.
  • Actividades creativas: danzas: clásica, contemporánea, tango, flamenco, Jazz, folklore.
  • Actividades deportivas: natación, tenis, golf.
  • Gimnasia y yoga.
  • Aprender un idioma.
  • Aprender a tocar un instrumento.
  • Curso de corte y confección o de tejido.
  • Curso de peluquería.
  • Taller de pintura y dibujo, literario o teatro
  • Jardinería.
  • Canto y coro.
  • Etc.
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Mujeres mayores felices

¡Es urgente hacer algo que te conecte con la alegría!.

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