El planeta sufrió en las últimas décadas los avatares de la contaminación y día tras día, son innumerables las noticias que leemos en los periódicos sobre derrames tóxicos, tala de bosques, fumigaciones que generan enfermedades, especies de animales que se extinguen, hasta lo que comemos se ha vuelto peligroso.

Frente a esta situación, uno se pregunta, qué es lo que podemos hacer para que nuestro planeta sea un lugar mejor y cuidarlo como corresponde.

En principio, debemos tomar conciencia de que solos no vamos a poder salvar al ciervo ratón de Java, pero sí podemos desde donde estemos, aportar nuestro granito de arena. No solamente vamos a estar sumando sino que también con nuestro ejemplo podemos inspirar a quienes nos rodean.

Es fundamental que para promover la conciencia ambiental,se ponga énfasis en la educación. Actualmente, colegios, ONG y diversas instituciones promueven innumerables campañas de cuidado del medio ambiente. Desde pequeños, los niños deben aprender la importancia de preservar el lugar que habitan.

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Aquí algunos consejos que podemos implementar en nuestra vida cotidiana:

  • Residuos al cesto: nunca debemos arrojar los residuos en la calle. Si no hay un cesto a mano, guardarlos en el bolsillo o en la cartera hasta llegar a casa es la mejor opción. Es real que todavía hay muchísimos lugares donde las políticas no acompañan al medio ambiente y aunque cueste creerlo, no hay recipientes para tal fin en la vía pública pero no debe ser un impedimento, siempre se puede encontrar una alternativa saludable.
  • Reciclado: para poder reciclar los residuos, es elementar clasificarlos correctamente. Esta clasificación debe implementarse en nuestro hogar, en las escuelas y en nuestros lugares de trabajos. Es fundamental informarse para poder colaborar con el proceso de manera correcta y también compartir lo aprendido con amigos y familiares.  
  • Huerta: lo ideal, si se tiene un pedacito de tierra, es apostar al cultivo de nuestras propias frutas y verduras. El tema del espacio es fundamental, quizá no podamos tener una gran huerta, pero les puedo asegurar que con un cantero basta para poder tener acelga, pimientos, rúcula y espinaca, ni hablar de las aromáticas. Realmente, y las que lo han experimentado, me entenderán, no hay gusto más grande a la hora de cocinar que salir al jardín a buscar nuestros vegetales frescos.
  • Productos regionales: la huerta se puede complementar con el consumo de productos cultivados naturalmente. En muchísimas ciudades se han implementados mercados o ferias que dan lugar a los productores locales que cultivan frutas y verduras sin el uso de agroquímicos o pesticidas.

Hay una movida muy fuerte, por suerte, en los últimos años, que nos invita a cuidar nuestro ambiente y a nosotros mismos. El consumo consciente es vital para poner en marcha hábitos que nos llevaran a una vida más plena y sana.

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  • No comprar marcas que atentan contra el medio ambiente: en este sentido, un ejemplo es la extracción de aceite de palma que tristemente está generando la matanza indiscriminada de gorilas. Su hábitat está siendo devastado y estos pobres animales, son asesinados o vendidos en el mercado negro.

Lo preocupante de la situación es que el aceite de palma se usa en el 90 por ciento de los productos que consumimos a diario, desde nuestras cremas para el rostro hasta nuestros chocolates preferidos, lo utilizan.

Inevitablemente lo vamos a consumir pero si somos conscientes de esta situación, podemos empezar a leer las etiquetas de los productos y reemplazarlos en el caso que sea posible. No tenemos que frustrarnos por no poder eliminarlo de nuestra cotidianidad, basta con hacer nuestro pequeño aporte, para ya estar contribuyendo al cambio.

  • Cuidado del agua: cuidar este bien escaso en nuestros hogares es muy simple y basta con implementar algunos recaudos como por ejemplo cerrar la canilla mientras nos cepillamos los dientes, tomar duchas breves o reutilizar el agua de piletas para regar el jardín.  

Para lograr cambios, tenemos que empezar por nosotros mismos. Lamentablemente vivimos en un mundo donde los intereses económicos priman por sobre otros aspectos como la calidad de vida o la salud.

Debemos tomar conciencia de la situación que atravesamos como sociedad y además de contribuir al cuidado de nuestro planeta con nuestro accionar cotidiano, es necesario informarse y  reclamar que se apliquen legislaciones coherentes que realmente protejan el medio ambiente.